La economía colaborativa se ha popularizado gracias a compañías como Airbnb, Glovo, TalentHackers, Housers, Amovens, Stubhub… plataformas cuyo modelo de negocio, ha irrumpido con fuerza en el mercado español en los últimos dos años.

En el 2011 la revista Time, publicó que la economía colaborativa cambiaría el mundo, hoy en día, se prevé que en 2025 el mercado potencial de estos negocios alcance los 570.000 millones de dólares.

Cifras en España

El departamento ShopperView de AECOC ha publicado un estudio, “Monográfico sobre la economía colaborativa”, con el objetivo de descubrir las últimas tendencias del mercado y dar un impulso a las empresas en su camino hacia la transformación digtial.

En él, se muestra que el 57% de la población española ha utilizado alguna plataforma colaborativa en este último año. Y además, el 60% de los españoles tienen intención de utilizarlas en un futuro próximo. Se entiende que este tipo de plataformas aumentaran en los próximos años gracias al auge que está teniendo entre la sociedad.

Según los datos proporcionados por la investigación, en el último año el 47% de la población ha utilizado plataformas online de economía colaborativa para comprar y vender productos de segunda mano, como por ejemplo Wallapop o MIlanuncios. Mientras que el 13% ha utilizado webs como Airbnb, que te permiten compartir piso durante los viajes, seguido del 11% para compartir coche o moto mediante plataformas como BlaBlaCar, el 5% para alquilar habitaciones en pisos compartidos en Badi o Habitoom, el 3% para contratar servicios de canguro a domicilio para mascotas mediante apps como Dogbuddy y el 3% para alquilar productos entre personas que se encuentran en una misma zona geográfica, como se puede hacer a través de Ralendo.

Los usuarios

Esta nueva forma de consumo llama principalmente la atención de la población mas joven, así, el 58% que declara estar muy interesado en la utilización de las plataformas colaborativas se encuentra entre los 25 y los 34 años. Mientras que el 30% de la población entre 65 y 75 años dice estar interesada en ellas.

Nuevas modalidades

Junto al concepto de economía colaborativa, nacen dos nuevas vertientes: la economía bajo demanda y la economía de acceso.

Se entiende por economía bajo demanda cualquier actividad que suponga una relación comercial entre usuarios y profesionales. En la que se da una contraprestación económica. En esta categoría se sitúan los servicios de reparto a domicilio, por ejemplo, Glovo, que es considerada una plataforma colaborativa, pero a través de la cual el repartidor se beneficia económicamente.

Por otro lado, la economía de acceso se da cuando una empresa proporciona el servicio y pone a disposición de un conjunto de usuarios unos bienes para su uso temporal. Ejemplo de ello son las prácticas como el “carsharing”, que permiten compartir un coche, propiedad de la empresa titular de la plataforma, entre varias personas de manera no simultánea. Un ejemplo de ello sería Bluemove, Respiro o Avancar.

Auge de las plataformas colaborativas

La proliferación de las redes sociales y el aumento del uso de la tecnología son motivos clave para la expansión y el crecimiento que han vivido las plataformas colaborativas en los últimos años. Los sectores en los que más se ha notado este aumento han sido el turístico, con plataformas como Airbnb, y el sector del transporte, con ejemplos como BlaBlaCar, Uber, HomeAway o Rentalia. Pero eso no quiere decir que otros ámbitos no acusen también este crecimiento exponencial, una muestra de ello sería la plataforma TalentHacker, en el mundo de los recursos humanos.

Toda esta nueva corriente que gira en torno a las plataformas colaborativas no busca desbancar los modelos tradicionales. Sino ampliar horizontes y reinventarse, y es que el uso de este tipo de plataformas deja de manifiesto la eficiencia de la reducción de intermediarios.

Los avances en innovación en torno a la prestación de servicios facilitan la inmediatez y el empoderamiento de los usuarios, gracias a la seguridad y confianza que ofrecen estas plataformas. Se puede afirma con todo ello que, estamos ante un cambio en el modo de consumir, ya que este nuevo enfoque permite que las personas interactúen entre ellas y se conviertan en proveedores que prestan servicios a otros usuarios, obteniendo a cambio unos beneficios que no siempre han de ser económicos.